En tiempos precolombinos,las tierras cercanas al alto río Paraná,Uruguay y Paraguay,eran habitadas por los Guaraníes. Ellos descubrieron que en el ecosistema en el que vivían,crecía una planta de valiosas propiedades alimentarias y muy rico sabor. La llamaron ka´a (agua de yerba) y comenzó a formar parte importante de su dieta. Otros pueblos que se comunicaban con los Guaraníes,como los Querandíes,Tobas y Pampas,notaron las bondades de esta planta y la incorporaron también a sus hábitos alimentarios y culturales.
Los primeros recipientes utilizados para tomar esta bebida fueron de caña (similar a los actuales mates de caña) y como bombilla se usaba una cañita denominada tacuarí,en cuyo extremo se colocaba una semilla ahuecada que hacía de filtro.
Posteriormente,con la expansión cultural del imperio Inca,se incorporó la calabaza (Lagenaria siceraria),utilizada milenariamente como recipiente por los pueblos andinos. De hecho,la palabra mate deriva de la palabra quechua mati que en la lengua utilizada por los incas alude a los recipientes de calabaza. Los españoles,si bien en un comienzo prejuzgaron la práctica porque la desconocían,luego notaron que la yerba mate daba a los nativos mucha energía para el trabajo y comenzaron a valorarla. Los jesuitas la llamaron yerba mate,y en tiempos coloniales se la conocía como oro verde dado su gran valor.
Para gauchos y criollos se convirtió en un vital complemento de su alimentación dado que ayudaba a mejorar una dieta basada mayoritariamente en carne. Con el tiempo, la práctica del mate fue enraizándose en las costumbres de los incipientes pueblos coloniales del Virreynato del río de la plata y el Sur de Brasil.
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Ya en la época de formación de las naciones sudamericanas,el mate constituía un importante elemento cultural. Luego,la taxonomía biológica le dió a la planta de yerba mate el nombre científico de ilex paraguaensis y al estudiarla se pudieron contrastar sus propiedades digestivas,antioxidantes,depuradoras y por sobre todo,su gran propiedad estimulante,tanto a nivel físico como mental,gracias a su contenido de mateína que permite un mejor procesamiento de la información y de la actividad cerebral,principalmente,en aquellas funciones vinculadas a la abstracción.
Hoy en día su valor excede lo estrictamente alimentario dado que tomar mate es una práctica social en la que se refuerzan valores como compartir,dar,recibir y por sobre todo,unión. Una de las principales consecuencias de la práctica colectiva de tomar mate es la de reunir personas generando un espacio para el intercambio de información y la comunicación,de hecho,cuando una persona comienza a cebar mates,se genera espontáneamente una ronda y un momento de diálogo. Así mismo,muchas personas toman mate individualmente de distintas maneras tanto para descansar como para comenzar instancias de producción intelectual y trabajo.
Hoy en día constituye un elemento importante de la tradición y es tomado cotidianamente en un gran número de hogares,siendo uno de los alimentos más típicos y característicos de la identidad alimentaria argentina. Su consumo atraviesa todas las provincias y los distintos niveles de ingresos de la población. La Argentina,con sus bastas plantaciones en Misiones y Corrientes,es el mayor productor de yerba mate del mundo,seguida por Brasil y Paraguay.


